Tamia significa lluvia en quechua.
Nací el 21 de enero de 1986, el mismo día en que murió Tatsumi Hijikata, creador de la Danza Butoh.
¿Azar? ¿Destino?
No sé.
Lo que sí sé es que tanto el mundo andino como el Japón ancestral me habitan profundamente y atraviesan mi manera de crear, enseñar y acompañar procesos.
Soy artista, docente, mentora, investigo, escribo, gestiono mis proyectos y la verdad me cuesta bastante encajar.
Acuariana de sol, luna y venus, la identidad fija me cuesta. Soy movimiento.
Me cuesta encajar.
Me costó bastante aceptar mi naturaleza, muy movediza..
Por eso digo que soy nómada entre dos mundos: el arte y los negocios.
Durante años me dediqué a tender puentes entre ambos.
Estudié Artes Escénicas en Mendoza y me formé en La Rueda de los Deseos, uno de los grupos más emblemáticos de la provincia. Con ellos recorrí escenarios de España, Colombia y Perú.
Ahí aprendí el oficio de sostener proyectos culturales desde la autogestión.
Más tarde me mudé a Buenos Aires y comenzó otro viaje: el del Butoh.
2015 «Debajo estas bocas» (danza teatro)
2018 «Kukulkán» (danza butoh + música original + textil bordados)
2021-2023 «Kamishibai, un viaje tejido en el tiempo» Disco en formato digital y en 2023 recital performático.
Pasé de ser profesora de danza teatro a acompañar a creadoras, terapeutas y facilitadoras que buscan profesionalizar su trabajo sin perder su esencia.
Fue un cambio de oficio, pero sobre todo un cambio de identidad.
Y ahí entendí algo importante:
Llega un momento en que ya no sos solamente quien facilita experiencias.
Sos quien las diseña.
Quien toma decisiones.
Quien dirige una visión.
Quien administra tiempo, energía y recursos para que un proyecto pueda crecer.
Desde entonces profesionales que están atravesando esa misma transición.
Mujeres que quieren construir proyectos sostenibles sin sacrificar su creatividad, su sensibilidad ni su placer.
Mi trabajo combina estrategia, metodología, cuerpo, ritual y pensamiento crítico.
Me gustan las mezclas raras.
Los cruces interdisciplinarios.
Investigar y sistematizar. Ver qué tesoro hay en los saberes no acdémicos, no legitimados.
Escribo, investigo, enseño y creo experiencias porque me interesa comprender cómo nos transformamos con lo que hacemos y cómo construimos formas más libres de trabajar, crear y vivir.
A esto de enseñar y sistematizar desde la propio experiencia híbrida, diversa la llamo Metodologías Encarnadas.
Porque creo que el conocimiento más valioso, la sabiduría, está en la experiencia y en el cuerpo.
La noción de experiencia, está bastante en peligro. Degradada.
Por eso la cultura de Prácticas del Cuerpo nace de esa búsqueda.
Un espacio para crear experiencias de acompañamiento a creadores, terapeutas, artistas y gestores para desarrollar proyectos con más presencia, más dirección y más sentido.
En tiempos de velocidad, IA y dispersión, sigo apostando por algo bastante simple:
Volver al cuerpo.
Escuchar.
ESCUCHARSE.
Elegir.
Habitar.
Crear desde ahí.
Si estás reinventándote, bienvenida, bienvenido.
Tal vez podamos co-crear juntxs un tejido nuevo.