Hoy vengo con un tema que me quedó resonando cuando inicié el acompañamiento a creadoras en «LA PAPISA, Conectar para Crear».
Muchas de ellas en su presentación expresaron sus miedos como directoras, las barreras, los boicots y autosabotajes que aparecen a la hora de afrontar la dirección de un proyecto propio.
Por eso traigo este tema: la tolerancia a la frustración cuando un plan no sale como esperábamos o no conseguimos los resultados que nos planteamos o imaginamos con nuestro proyecto.
Así te quiero dejar a 3 preguntas para ver cómo estamos gestionando las emociones cuando algo no sale como lo esperábamos. Y qué cosas podemos hacer para ajustar lo que haya que ajustar, mejorar y crecer.
3 Preguntas Poderosas para mejorar la tolerancia a la frustración
– Pregunta 1#- para conectarte con el sentir, tu cuerpo y tus emociones
– Pregunta 2#- para revisar esas creencias que están detrás y aprender a mirarte con sinceridad
– Pregunta 3#- por último la clave de parar el piloto automático y cambiar el «modo reacción» por un swich mental más potenciador!
“Hacer el trabajo interno para convertirte en la guía y líder que tu visión necesita”
Así se llama el último paso de «La Papisa» , porque llevar tu proyecto adelante es una hermosa oportunidad , para crecer como profesional y como personas.
Poder practicar comunicaciones más amables, más amorosas, y más flexibles con nosotras mismas y con los demás.
Abrazando tanto la vulnerabilidad como el poder que tenemos como mujeres y como creadoras. Para no seguir repitiendo viejos formatos de dirección o liderazgo.
Por eso la invitación es observar cuáles son las emociones predominantes en el día a día para analizar desde donde estamos manejando nuestro proyecto. Para crecer como directoras desde ahí.
Así que ojalá estas reflexiones que te comparto dónde abrazo mi vulnerabilidad te sirvan para darle bolilla a esas emociones maestras que tienen mucho que enseñarnos.
Porque vinimos al mundo a aprender a desaprender, ir livianas de equipaje, soltar ciertas cargas que nos potencian, ni nos pertenecen.
Es aprender a desarticular ciertas creencias y conversaciones limitantes que nos impiden crear y crecer.