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CAMINATA SURIASHI

“Mover el espíritu diez décimos, mover el cuerpo siete décimos. Moverse un 70% en el tiempo y un 30% en el espacio.” Zeami

 

La danza butoh se nutre de sus propias tradiciones escénicas como el Teatro No, el Bunraku y el Kabuki. Son expresiones milenarias muy estilizadas con cierto aire sagrado ritual, que combinan teatro, danza, música y canto, con fuerte presencia de lo fantasmal y de la pintura corporal. Zeami, el creador del No, fue un actor y dramaturgo que dejó bastante material escrito sobre su práctica tanto pedagógica como textos dramáticos. A él se le atribuye la documentación de la caminata “suriashi” y la elijo para comenzar a movernos, porque desde un lugar aparentemente simple y sencillo vamos al hueso, al corazón de esta danza. La caminata “suriashi” una forma de experimentar el vacío y otra percepción del tiempo que son las bases del tipo de presencia que buscamos despertar. Sin duda en esta forma de movimiento reconocemos al pensamiento mítico japonés, el zen y una sensibilidad otra que se despierta de “MA”, término japonés que se traduce por espacio/tiempo, pausa, abertura, intervalo. Para los occidentales, espacio tiempo tienen un carácter eminentemente intelectual, pero los orientales sienten el lugar y ocasión, porque para percibirlos despiertan una conciencia del “aquí y ahora”, del presente de cada quien que percibe. Espacio y tiempo van juntos, surgen de una captación interna que fluye con el alrededor, no son percibidas como realidades objetivas y aisladas entre sí. En las concepciones más antiguas del cuerpo en Japón hay referencias a dos nociones primordiales: la impermanencia y la alianza de entre naturaleza y cultura. El cuerpo no está apartado de la naturaleza ni del cosmos, está en flujo, lo que marca una relación entre “adentro y afuera” del cuerpo. Christine Greiner nos dice que es importante comprender que “el holismo en China y en Japón, está más cerca de comprender una correspondencia entre el universo físico, el orden social y el microcosmos del cuerpo humano. Se trata de una singularidad compleja y no de una condición psicológica o sociológica”.

Hecha esta breve introducción, lo que sigue a continuación es una especie de guía para que además de ver el video tengas por escrito palabras que te faciliten entrar en ese otro tiempo espeso y fantasmal de la caminata Suriashi. Te invito entonces a realizarla como un modo de experimentar la noción de cuerpo vacío y su relación con el devenir deluezeano. Esto te permitirá distinguir la noción de transformación del cuerpo en oposición al concepto de representación y así comprender la danza butoh como despliegue de fuerzas intensivas en oposición a producir cantidad de movimiento externo.  

Comencemos! 

1. COLGAR DEL CIELO. NO HACER

Ubicamos las piernas al ancho de la cadera, rodillas semi-flexionadas. Colgamos del cielo: Desde la coronilla sale un hilo que conecta hacia arriba y nos atraviesa todo el cuerpo saliendo por los genitales y entrando profundamente a la tierra. Colgamos, soltamos el peso, chorrea la carne. Cerramos los ojos con la imagen de entrar profundamente a la tierra. Nos tomamos unos minutos para no hacer y percibir cómo viaja el peso desde el cráneo  hasta las plantas de los pies. Estamos en quietud más no, inmovilidad. La cara chorrea, las yemas de los dedos chorrean, la mandíbula relajada. Este hilo que nos sostiene es de tela de araña, fuerte y flexible, no es rígido, percibamos entonces cómo viaja el peso, hay cambios constantes, quizás imperceptibles. Observá si hay más peso en el lado derecho que en el izquierdo, o si viaja hacia los deditos de los pies o a talones. Soltá los hombros, el pecho, la pelvis. En este soltar el peso y entrar profundamente a la tierra, ¿percibís zonas de tensión, o estanques donde queda la energía, sentís lugares donde no circula o está bloqueada? No busques hacer o corregir, sino soltar la voluntad y los pensamientos entran profundamente a la tierra.

2. PIES DESLIZAR

Bajamos el centro, entreabrimos suavemente los ojos buscando una mirada periférica. Tenemos ojos en la espalda, se abren los poros de la piel. En las comisuras de los labios hay dos hilitos que nos tiran y suavemente nos dibujan una sonrisa. Comenzamos a caminar muy lento, damos un paso deslizando los  pies desde el talón. Los talones siempre por debajo de la cadera, y no adelante. Hay una retención. Hay toda una danza en “el entre” de un paso y otro. No es tan interesante dar el paso en sí, cómo si percibir las sutilezas y cambios en la forma de apoyar el pie. Cada paso que damos deja una huella, y esa huella contiene las miles y millones de huellas que nos antecedieron. Cada paso que vamos a dejar contienen las huellas de los millones que van a venir. Suriashi se traduce por “pies deslizados”, el movimiento se asemeja a la labor de los campesinos de arar con los pies. Bailamos con la imagen de ser una mujer mirándose ver pasado, presente y futuro.

Acá te dejo mi soundcloud con la Playlist: «Clases Butoh» . Te recomiendo el segundo track o cshusmiá y elegí el que más te guste para explorar tu danza. 


3. CAMINATA SURIASHI: PRESENCIA TOTAL

Presencia de los ancestros. Cuerpo fantasma, soltamos el peso, la carne y nos deslizamos contemplando el paisaje físico. El tiempo es lento, pero es un tiempo que desborda el tiempo, hay yuxtaposición de tiempos,  intensidades  que viajan desde el hueso. El cuerpo es un paisaje de sensaciones. Cada lugar del cuerpo es un acontecimiento que baila desde lo pequeño, desde lo molecular, desde los poros de la piel. “Lo más profundo es la piel”, dice Valery. Se trata de retener: «TAMÉ», para hacer visible un espíritu. Hay una dilatación de la energía en el tiempo y retención en el espacio. «Mover el espíritu diez décimos, mover el cuerpo siete décimos. Moverse un 70% en el tiempo y un 30% en el espacio», dice Zeami. Caminar desde la intuición, escuchar la danza. Nos llenamos de vacío, somos un cuenco lleno de vacío. El vacío desdibuja nuestros contornos, es un vapor que sale de los poros, es deseo, nos llenamos de deseo. Hay una sensualidad, propia de lo abierto. La frontera entre interior y exterior, es porosa.

5. IMÁGENES PARA SER BAILADXS

Las imágenes que te propongo a continuación no son metáforas, son imágenes concretas que buscamos encarnar. Apelamos a la transformación, volvernos la cosa sin representar ni ilustrar. La danza perfora las imágenes y las atraviesa revelando una multiplicidad de sentidos en cada unx. Te invito a explorar los propios.


«Sos un recién nacidx. No sabés caminar. Tenés en tu pie izquierdo la mano de tu padre y en tu pie derecho la mano de tu madre. Cada uno te toma de los pies y te enseña a caminar.»


«Sos bailada por una de tus abuelas. Tiempo abuela. Aparecen pequeños gestos olvidados, quizás obsesiones de abuela.»


«Los ojos se vuelven dos soles que arden, los ojos tiritan. La boca abierta se vuelve jazmín. Luego el sol incendia la flor.»

«El pecho se vuelve un colador. Haces de luz atraviesan tu pecho.  Hay caos, remolinos, fuerzas espiraladas, hilitos de luz. Te volvés pura luz. La luz de América. Te volvés oscuridad. Hacés visible Haces de luz y oscuridad que atraviesan tu cuerpo.»


«Hay un caos sólo en tu pecho, remolinos fuerzas centrífugas y centrípetas a gran velocidad. El resto del cuerpo es testigo del pecho, no se contagia de esos movimientos pequeños y rápidos. Hay dos tiempos que conviven: suriashi tiempo eterno que viaja en lo horizontal y los remolinos que son efímeros aparecen y mueren en lo vertical. Donde hay caos hay rebelión. El cuerpo se rebela, ¿de qué, para qué? Ese caos se va, vuelve el vacío. Luego aparece otro pequeño caos en la cabeza, en la vagina, en el hígado, en la espalda, en diferentes lugares concretos… Escuchá cada paisaje que trae su potencia poética. No es lo mismo un caos en la boca que en la mano.»

“El cuerpo es el lugar que la sensación toma para expresarse. Hace presente un estado y jamás lo representa. Soy tomado por una intensidad que no cesa de buscar sentido. Toda sensación esconde una pregunta y no siempre es una respuesta a lo que queremos llegar”. Rhea Volij