Una de las cosas que más me costó cuando empecé mi camino como intérprete-creadora-gestora fue aprender cómo organizar mi tiempo y enfocarme (y eso que soy bastante organizada! :)).

Todavía me cuesta, pero fui aprendiendo y probando técnicas que me ayudaron MUCHO a saber cómo organizar mi tiempo y enfocarme, y así avanzar más rápido y disfrutando más el camino.

Por eso me gustaría compartirte 3 pasos por si te sirven también para aprender cómo organizar tu tiempo y enfocarte mejor.

#1 – Definir tus prioridades

En la vida accionamos desde muchos roles; el rol familiar, social, laboral y personal. Cada uno de esos roles tiene tareas, eventos, rutinas y la lista de los pendientes. Y sucede que muchas veces vamos corriendo detrás de las cosas, como apagando incendios. Por eso para mi es muy importante la planificación. Quizás suena un poco esquemático, pero una vez que te amigas de bajar todo al papel y se implementa como hábito, vas a sentir cómo los pájaros de la cabeza que dicen “no hiciste esto, no hiciste lo otro”, empiezan a bajar el volúmen. 

Acá es importante sincerarte y saber que si estás tomando la decisión de crear tu proyecto, seguramente vas a quitarle tiempo a otro de los roles que tenés todos los días. Por eso es muy importante definir las prioridades y dejar de decir “no tengo tiempo”, porque eso es una excusa. El tiempo no se tiene, el tiempo lo creas vos. 

Entonces podés empezar por hacer una lista con todas esas tareas, rutinas, eventos que tenes en la semana, durante el día, para ver si en el rol personal, te estás dejando un tiempo para vos. Porque muchas veces estamos respondiendo y reaccionando a las demandas de otras personas y no nos hacemos el tiempo para nosotr@s (para hacer ejercicio, leer, salir a caminar, estudiar o para tener un espacio “improductivo” de puro ocio. No te olvides que la recreación y dormir bien es muy importante en el proceso creativo. Porque es el momento donde reciclás la energía. 

Por eso si queres crear tu propio material y descubrir tu poética, es indispensable que le des su espacio en el año.  Lo mismo aplica si definiste que este año querés lograr un aprendizaje nuevo, o mejorar en algo.  

Por eso el primer paso es ELEGIR.

Hay una frase que me encanta que dice “si no tienes un plan, te convertirás en el plan de otra persona”. Porque cuando no tenemos plan, no tenemos prioridades ni focos claros. Y eso termina resultando en que decimos “sí” a los miles de planes que se nos cruzan por el camino, urgencias y prioridades de otros.

En mi caso, cuando quiero crear una pieza artística, lo planifico con tiempo y lo bajo al papel. Si defino que en este año quiero crear un unipersonal de teatro o un solo de danza, o perfeccionarme en algo en particular, defino que esa va a ser una prioridad en el año. Escribo en un cuaderno o en un documento de word, eso que quiero crear. Aunque en ese momento no sepa exactamente cómo lo voy a hacer, con quién y no tenga idea cómo se hace, trato de ser específica y anotar todo lo que sí se en ese momento. 

Por ejemplo en el año 2013 me propuse crear mi primer unipersonal integrando teatro y butoh. Tenía 3 objetivos específicos: 

  • Perfeccionarme en danza butoh 
  • Crear una pieza breve integrando teatro y butoh 
  • Presentar la creación

Cada uno de esos objetivos se abrirá en etapas,  pasos o sub-proyectos. Entonces, si elegís demasiados objetivos, vas a terminar con demasiados pasos y no vas a poder ponerle a ninguno la energía y recursos para hacerlos bien. Así que este primer paso de ELEGIR y no querer hacer todo junto ¡es fundamental!

#2- Escribir el paso a paso detallado

Una vez que tengas los objetivos, vamos a bajarlos a pasos lo más detallados posible. Por ejemplo, perfeccionarme en butoh implica:

  • Realizar cursos intensivos y anuales de danza butoh 
  • Registrar todas las prácticas  en mi Bitácora 
  • Leer libros y entrevistas sobre butoh 
  • Ver espectáculos y videos de butoh y danza contemporánea

Sigue, pero se entiende la idea. 

Dependiendo de la complejidad del proyecto, habrá más o menos pasos. Por eso es tan importante que no te queden mil prioridades para el año, porque si no acá te van a quedar millones de pasos.

Probablemente no sepas con lujo de detalle TODOS los pasos que implicará cada proyecto, muchos incluso aparecerán a medida que empieces, pero la idea es que hagas el mejor estimado con la información que tengas ahora. 

En mi ejemplo de crear mi unipersonal, aunque no sabía exacto cómo lo iba a hacer (porque nunca antes había creado sola y menos fusionando teatro con butoh), podía prever que en el último objetivo de “presentar la creación”, las tres grandes etapas serán: ensayos generales, difusión-comunicación y funciones. Entonces dentro de cada etapa, definimos los pasos que vamos a seguir.

En la etapa de ensayos generales por ejemplo, algunos pasos serán:

  • Definir el lugar de presentación
  • Armar la planta de luces y sonido 
  • Coordinar fecha y hora con el equipo y la sala

En la etapa de “difusión y comunicación”

  • Contratar a diseño gráfico para flyer
  • Escribir la sinopsis del proyecto 
  • Hacer gacetilla para prensa
  • Conseguir difusión en medios de comunicación

Y así sigue hasta el paso final de “funciones”. 

La clave es que veas la diferencia entre planificar y crear.

Ahora no me pongo a preocuparme porque no tengo idea en dónde podría presentar mi proyecto. ¡Ni me angustio de pensar cómo voy a conseguir los recursos para lograrlo! 

Ahora estoy planificando para ver TODA la foto completa, ANTES de crear algo puntual.

#3- ¡Todo a la agenda!

Una vez que tengas (por escrito!) el detalle de cada objetivo, el último paso es ponerle fechas y agendarlos. Siempre lo mejor es empezar por la fecha final (en la que queremos tenerlo terminado) y a partir de ahí ponerle fechas a todos los pasos intermedios hasta llegar al primero. 

Podes dibujar una tabla en tu cuaderno o en un documento de word donde veas cada objetivo y las tareas distribuidas en los diferentes meses. Podes destacar con colores cada objetivo y visualizar en cada columna la lista de pasos o tareas de ese mes. 

Al ver el pantallazo completo, podemos revisar si hay cosas que no cuadran, fechas demasiado ajustadas o meses muy cargados que vale la pena cambiar.

¿Ven la magia de este paso? Me saco de la cabeza el ruido mental  y no me levanto todos los días pensando “tengo que ponerme a crear”, porque estoy tranquila sabiendo que en agosto ya tengo tiempo bloqueado para eso.

Hasta que llegue ese momento, no pienso más en eso. Sino, sería agotador y lo menos productivo del mundo.

¡Y esa es la magia de planificar! No esperamos a tener tiempo “algún día” para hacerlo, sino que fijamos ese día con intención (y anticipación!) para que pase.

Si alguno de los pasos implica trabajar con otra persona, te recomiendo que la contactes con tiempo para coordinar las fechas. Ejemplo: si quiero “presentar mi unipersonal” en noviembre, no espero ese mes para contactar a la diseñadora. Me junto con ella 2 o 3 meses antes, para contarle del proyecto y definir las fechas juntas. 

Por eso en la medida que puedas está bueno bajar todo al calendario, a la agenda. Fuimos de lo general a lo particular llegando al día a día. Si pensás el proyecto en un año lo podes dividir en trimestres. Y primero te concéntras en ese primer mes: anotando lo importante, lo que te gustaría que pase, y luego vas bajando a la semana hasta llegar al día, donde anotas las tareas, los pendientes.

Entonces para seguir con mi ejemplo en el primer objetivo de perfeccionarme decidí que 2 veces x semana entrenaría 2 hs. (desde marzo a julio) y a partir de agosto dejaría sólo 1 día para entrenar y otro para empezar a crear, es decir sigo con la misma cantidad de horas que me separé sólo que cambia el foco y el objetivo. También podría haber decidido dedicar 2 veces a crear y dejar de entrenar o podría sumar un día más y entrenar 1 vez y crear 2 veces x semana. 

Son ejemplos, todo depende de la característica del proyecto. Cada proceso de creación te va indicando lo que necesita. Por eso tené en cuenta que la planificación tiene que ser una estructura flexible, porque vos manejas los tiempos y ya sabemos que estamos en un contexto cambiante donde todo puede cambiar de un día a otro. Por eso es muy importante planificar. Además si es la primera vez que te embarcás en esto, seguramente vas a aprender muchísimo sobre organización, procesos y rutinas. ¡Tenete paciencia y no quedes atrapada en tu planificación!    

Con la práctica vas a ir acortando las distancias de lo escrito ideal y lo real accionable, eso se llama experiencia. Vas a aprender a decir “No” (sin culpas) a otros proyectos, vas a saber cuándo pedir ayuda, vas a saber el timing de la creación, cuando pisar el acelerador y cuando ensayar sin tiempo. Todo eso se entrena y en mi caso. Algunas piezas me “salieron muy rápido” y otras se demoraron mucho más de lo estipulado en la última etapa de producción. Pero lo importante es no abandonar el barco y saber pedir ayuda si te trabas en un paso, porque no tenemos por qué saber cómo se hace todo. 

La planificación te va a implicar un momento de trabajo y algunos idas y vueltas hasta que las fechas cuadren bien, pero te aseguro que la cantidad de horas que te vas a ahorrar después ¡no tiene nombre! 

Además que vas a trabajar mucho más tranquila y enfocada. Porque vas a hacer el pendiente que está en tu agenda, sabiendo que lo más importante que querés que pase ya tiene su fecha asignada y va a pasar cuando tenga que pasar.